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Pastores, por favor no miren hacia otro lado

TRADUCIDO POR ANA MORENO. ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ.

Ding. Correo electrónico de Will el viernes a las 11:24
Ding. Correo electrónico de Frank el viernes a las 16:22
Ding. Correo electrónico de Frank el sábado a las 22:44
Ding. Correo electrónico de Will el domingo a las 11:21
Ding. Correo electrónico de Frank el domingo a las 16:18
Ding. Correo electrónico de Will el domingo a las 18:49

Will es un cristiano gay de 17 años, y Frank es un cristiano gay de 60 años. No estoy usando sus nombres reales, pero sus historias son muy reales. Por separado, los dos me enviaron emails continuamente durante un fin de semana, y para el cuarto email, no pude evitar sentir un deja vu. A veces, me sentía como si yo estuviera hablando con la misma persona, con solo 43 años de diferencia. Ambos se esfuerzan constantemente por seguir las enseñanzas de Cristo y encontrar gozo como cristianos que experimentan atracción al mismo sexo (gay), y ninguno de ellos siente que su iglesia tenga algo significativo que ofrecerles.

Will se acercó porque está pensando pasar de una ética sexual histórica hacia una perspectiva revisionista1 [o progresiva] sobre el manejo de la dimensión sexual de su persona. Ha crecido en una familia e iglesias que ignoraban el hecho de que las personas con atracción al mismo sexo existen, explicándolas como “desviados sexuales que eligieron ser gay”. Para cuando Will compartió su historia con su iglesia y su familia, ya se habían plantado semillas de profunda vergüenza y aislamiento en su persona. Su iglesia continúa evitando el tema, tal vez esperando que todas las personas gay que forman parte de su comunidad eclesial pierdan su fe y abandonen la iglesia para que ésta nunca tenga que abordarlo (por favor, disculpen el humor negro). Sus padres hicieron todo lo posible para conocer la historia de Will y quererlo bien, pero el daño ya estaba hecho. Will dijo esto: “Ha sido difícil para mí mantener la compostura. Ni siquiera puedo engañar a mis padres diciéndoles que estoy triste. No sé a dónde ir. Me siento tan abrumado que me cuesta concentrarme. Ni siquiera conozco mis propios sentimientos ahora. Últimamente he estado pensando en mejor morirme de hambre”.

Después de animar a Will a que se pusiera en contacto con su terapeuta, le pregunté si estaba convencido de que una ética sexual revisionista era lo mejor para él. Él respondió: “Honestamente, no sé si mi postura es realmente tan teológica o lógica. Honestamente, tampoco me importa eso ahora, solo quiero sentir que Dios me ama. La he pasado tan mal tratando de convencerme a mí mismo de que, hasta ahora, esta es la única manera. Voy a ser honesto: me siento viejo. No me siento como un joven con una vida ‘vibrante’ a sus diecisiete años. Solo quiero estar con alguien. Quiero que alguien me diga que me ama de la misma manera que yo”. A los diecisiete años, Will se siente solo y desesperado, no siente que la Iglesia tenga algo bueno que ofrecerle y siente miedo por su futuro.

Frank, 43 años mayor, parece estar atrapado en la misma situación que Will. Frank se acercó a mí frustrado por la falta de apoyo de su iglesia a su llamado al celibato. Le ha pedido a su iglesia que lo consagre como célibe para Dios. También le ha pedido a su iglesia que sea una familia para él para que pueda satisfacer sus necesidades de intimidad de manera saludable…. Pero nada. Solo lo han pasado a un terapeuta para tratar la adicción al sexo y no se ha hecho nada más. Esto es lo que dijo Frank: “Cualquier pareja puede tomar seis sesiones de consejería prematrimonial con un pastor y casarse. Pero me he reunido con pastores más de sesenta veces, he escrito artículos, me he reunido con un terapeuta de adicción al sexo durante dos años, y todavía ofrecen excusa tras excusa de por qué no pueden bendecir mi celibato. Estoy tratando de comprometer mi vida a Dios y a la Iglesia en lugar del matrimonio. Y parece que sólo se sientan en su silla, quejándose de que ‘sus vidas son más difíciles porque tienen que servir a su familia y a la iglesia’. No tengo ninguna simpatía por ellos. He enseñado estudios bíblicos, escuela dominical, he dirigido oraciones y he predicado. Sin embargo, debido a que tienen tanto miedo del celibato, rechazan a las personas que tienen tiempo para servir y están llamadas a servir. A veces me pregunto: ¿por qué Dios me trajo de vuelta a la Iglesia? Supongo que siempre estaré solo. Solitario. Lamento haber escrito tanto. Estoy un poco solo aquí y no hay nadie con quien pueda compartir esto”.

Unos emails más tarde, Frank terminó su mensaje con estas solemnes palabras: “Lo más triste para mí es que cuando conozco a otra persona gay en la Iglesia, honestamente no puedo decirle que siga mi ejemplo. Sin un apoyo cercano y con cuidado de parte de la Iglesia, no puedo condenarlos a lo que yo he estado viviendo. Siento que la Iglesia está empujando activamente a las personas ‘fuera de los brazos de Jesús’ y llevándolas a ‘la tumba’ o a los brazos de otro hombre. Si uno no se siente amado por la Iglesia, la persona irá a donde puedan encontrar amor”. Al igual que Will, Frank se siente solo y desesperado, y no siente que la Iglesia tenga algo bueno que ofrecerle. Pero más allá de su temor por su propio futuro, siente tristeza sobre las propias perspectivas sobre el futuro también, que viven los adolescentes como Will. De tal manera que, el consejo que Frank le da a Will se resume en: esto no mejorará. A la Iglesia no le importa. Señor, ten piedad de nosotros.

La parte más dolorosa de leer y responder estos emails para mí, fue mi impotencia. Tenía muchas ganas de ofrecer una solución. Señalarles un versículo de la Biblia o una iglesia que mejoraría las cosas. Pero no podía ofrecerles nada de eso.

Aquí es donde necesito que los pastores sigan escuchando y no se alejen. Necesito que escuchen a Will, Frank y a mí decir que a la iglesia le falta ofrecer algo bueno y hermoso para personas como nosotros. Y antes de que respondas con “Pero, ¿lo has intentado…?”, por favor, detente. Conozco a estos hombres. Lo que sea que estés a punto de sugerir, estoy seguro que lo han probado.

En cambio, necesito que aceptes que Will y Frank actualmente no tienen ninguna razón para esperar obtener un buen fruto en su búsqueda de seguir a Cristo en esta área de su vida. ¿Hay esperanza para la próxima vida? ¡Sí! ¿Pero, y en esta vida?… No. Claro, adoptar una ética sexual revisionista (o progresiva) podría empeorar aún más las cosas, pero si aferrarse a una ética sexual histórica (tradicional) significa depresión y suicidio, ¿es realmente mejor seguir una ética sexual histórica? El dolor de Will y Frank no se debe a la falta de oración y trabajo duro. Dios no está esperando el momento adecuado para mejorar ‘mágicamente’ todo. El “estatus quo” existe porque las iglesias no han estado dispuestas a hacer lo necesario para ofrecernos algo mejor.

Ahora, permítanme hacerles a ustedes, pastores y líderes cristianos, una pregunta: Si ustedes no hacen algo al respecto, ¿quién lo hará?

Sé lo que vas a decir: “Ya tengo suficiente qué hacer. Hay mucha gente que sufre también en mi iglesia”. A ver, yo creo que realmente conoces y amas a personas como son Will y Frank. Pero una y otra vez, cuando te enfrentas a historias como estas, has encontrado alguna manera de decirte a ti mismo: “Realmente no puede ser tan malo“. Solo esta vez, les pido que resistan la tentación de mirar hacia otro lado.

¿Estás listo para una buena noticia? ¡No estás solo! No tienes que encontrar la solución a estos desafíos solamente por ti mismo. Esta es la razón por la que existe Equip. Ofrecemos nuestra experiencia a pastores y a iglesias. Te ayudamos a crear una visión para tu iglesia, y caminamos junto a ustedes paso a paso, a medida que, de la mano implementamos dicho plan. Juntos, podemos cambiar las vidas de Will y Frank. Juntos, podemos ofrecerles algo más que solo “sobrevivir” cuando se busca seguir el Evangelio. Juntos, podemos ayudarlos a caminar con mayor ánimo y confianza en su seguimiento de Cristo y su Evangelio. Sus historias no tienen por qué pasar a ser la de las ‘personas problemáticas’ que sólo atendemos en privado y con pocas esperanzas. En cambio, sus historias pueden ser testimonios del Evangelio que celebramos hoy públicamente.

El primer paso es aceptar que hay un problema y no explicarlo. El segundo paso es pedir ayuda a expertos. Contáctanos hoy.

  1. Perspectiva sexual revisionista. O también llamada ética sexual progresiva. Ésta se basa en la creencia de que “Dios creó a las personas gay para que fueran gay”. Se afirma que, el que una persona experimente atracción al mismo sexo (gay) no es una “falla” o “quebrantamiento” (o que sea desorden en los afectos), y que Dios bendice las relaciones románticas y sexuales entre personas del mismo sexo, particularmente a los matrimonios gay. ↩︎

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